Soy Emilio, astrólogo profesional, y te ayudo a hacerle cosquillas al cosmos…

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Capricornio. Un cuento sobre el arquetipo.

Vamos a trabajar con Capricornio y su simbología a través de diversos mitos, cuentos, folclore. Le vamos a dar duro a su regente Saturno —y a su Marte en exaltación.

Ene. 2025

El otro día te contaba, en el especial sobre Sagitario y su simbología, folclore y cuentos, que tiendo a mimetizarme —o a creerme que lo hago— con cada signo del zodiaco cuando me toca profundizar sobre él o escribir un artículo al respecto.

O lo que es lo mismo: ahora que le llegó el turno a Capricornio, habrá que carpicornizarse.

No es para menos. Acabo de regresar de dos meses de viajes, kilómetros, contactos con otras culturas e idiomas —o sea, muy Sagi— y me ha recibido un Berlín frío y oscuro como toda su ciudad del norte de Europa en estas fechas se merece. Y claro, Capricornio, debido a su regente, Saturno, tiene un ratito que ver con eso: con la falta de luz, el fresquete, los inviernos, las heladas, ascetismo, frugalidad, resistencia —es que no queda más otra, hay que pasar por el al trago—, paciencia y sabiduría —como el frío mete para adentro, pues te da por pensar, por estudiar, por reflexionar y hasta por deprimirme.

Vamos, que así es cómo me encuentro. Más o menos.

De hecho, en los últimos artículos te insistía en la importancia de tener en cuenta los domicilios y exaltaciones de cada signo a la hora de probar a entenderlos. Y Capricornio no se queda atrás: vale, sí, es domicilio de Saturno que es el frío y los muros y las construcciones, relojes y matemáticos; pero también es exaltación de Marte, o sea, trabajo, deseo, voluntad, deporte y ganas de mandar sobre el otro.

De hecho, puesto a capricornizarme, podría haber aprovechado el regreso y los días libres navideños para sacarme tareas a destajo, matarme en el gimnasio o reformar la casa —no exagero; sé muy bien de lo que me hablo pues vengo de una familia de Capris con un padre que era y aún es medio una mula de trabajo, una madre cuya Luna se cruza con el Sol de mi padre y no alcanza a pararse quieta y una hermana que aprovecha el final del año para rehuir los compromisos sentimentales para hincharse a currar, ya que el sueldo extra le compensa.

En mi caso, no ha sido así: el invierno me mata, la navidad me deprime, la melancolía me invita a al atracón de café y azúcar y, aún así apenas, me muevo. O sea: parece que conecto más con Saturno que con Marte ;-).

Eso no implica que no haya hecho mi tarea —cumplir, qué importante concepto para Capricornio— y por eso te he preparado un especial sobre su símbología en cuentos, leyendas, mitos.

Es más: paseaba el otro día por el barrio oscuro y tenebroso (apenas a las cuatro de la tarde), me detuve en una de estas cabinas donde la gente deja los libros usados, y ojeando las ilustraciones de un libro para niños, me llegó la epifanía: he tenido cuentos sobre Capricornio ahí delante de mis narices desde que era pequeño. Cuentos que mis hermanos y yo conocemos de memoria.

Capricornio: de provisiones para el invierno a casas de ladrillo. 

A ver, pensemos una vez más en Capricornio. Capricornio es planificación y previsión. Es disciplina, trabajo duro. Es responsabilidad. Y es el cascarrabias que censura y te regaña porque no hiciste los deberes (el cortarollo, el tijeritas).

O sea, fábula al canto de La Cigarra y la Hormiga. 

Yo imagino que conoces este cuento atribuido a Esopo. Si no, aquí va una versión muy escueta:

La historia narra la relación entre una cigarra que se pasa el año tocando la guitarra, feliz de la vida, amante de la juerga y diversión y una hormiga workaholic que se dedica a almacenar comida para el invierno. No sólo eso, además de cargar trigo y otros víveres la hormiga tiene que aguantar la guasa de la cigarra que se burla de ella por aburrida y sosa, por no saber disfrutar de los placeres de la vida.

Claro, cuando llega el invierno, ¡zasca!, la cigarra no tiene nada preparado y hambrienta y fría le pide ayuda a la hormiga. Esta se niega, enseñoreado porque ahora ahora es la que tiene el superpower y la cigarra la palma: se queda congelada à lo Jack Nicholson en The Shining. Fin.

O sea: fábula de pesadilla, super apta para niños.

Lo genial aquí es lo fácil que se reconocen las conexiones con Capricornio.

Tenemos a una hormiga planificadora, previsora, enfocada en el futuro y trabajando de manera muy constante. O lo que es lo mismo: tenemos a una hormiga que vive con cierta preocupación y miedo por lo que pueda suceder (el sempiterno plan de contingencia capricorniano). 

No sólo eso, la hormiga, además de currar, tiene una voluntad de hierro y aparta cualquier tentación esbozada por la cigarra, quien continuamente la invita a unirse al guateque y la rave. Desoye las burlas: posiblemente las sufra su poquito, pero no va a expresar ese sufrimiento, para es es Capricornio (la procesión, por dentro, al contrario que su opuesto, Cáncer; y a veces incluso hasta se crecen con los insultos).

Finalmente, como Capri es el maestro tiene este punto de ironía, de humor seco —algunos autores afirmarán que hasta de cierto resentimiento— consigue de alguna manera resarcirse y hasta enseñorearse su poquito con ese Yo ya te lo dije, Yo ya te avisé, Si hubieras hecho… 

O sea, para Capricornio hay unas normas que seguir: y si no las cumples —¡el cumplimiento!, ¡el cumplimiento!—… pues pagas las consecuencias. Es pura ley del Karma. Y es, además, anti procrastinación.

***

Hablando de antiprocrastinación, antipereza… y hablando de muros, ¡o de ladrillos!, vamos a meterle mano a otro clásico super Capricornio.

Los tres cerditos, yeah.

Va su resumen.

Había un vez tres cerditos hermanos que decidieron construirse sus casas. El cerdito más joven, amante de la juerga —o más vago—, se la hizo en un periquete usando paja. El cerdito mediano se la trabajó un poco más y la construyó de madera. El mayor fue el que más rato le echó más rato: con esfuerzo y tiempo se la construyó de ladrillo.

En estas apareció el lobo feroz muerto de hambre y dispuesto a comerse a la piggies. De un soplido derribó la casa de paja; luego hizo lo mismo con la casa de madera. Estos dos cerditos sin casa se refugiaron con el tercero en su casa de ladrillo.

El lobo se dejó los pulmones soplando y no hubo manera de derribar la tercera casa. Al final, se escurrió por la chimenea pero los tres cerditos tenían preparada una olla hirviendo: lo escaldaron, el lobo desapareció y ellos vivieron felices por el resto de sus días comiendo jamoncito de bellota en aquella casa.

A ver. Importante. 

Saturno son los viejos, son autoridades, son los mayores. Fíjate que aquí el cerdito que maneja la situación —Capricornio es un control freak— es justamente el cerdito mayor. De hecho, te vas a encontrar a personas con un Capricornio fuerte en sus cartas (véase por Sol, Luna o Ascendente) que son los primogénitos o se han hecho responsables de sus hermanos muy rápido o han sido criados por los abuelos.

O sea: Capri = responsabilidad, padre (o ausencia de este), viejunismo, abuelismo, sabiduría y honor y autoridad. 

Una cosa que se nos olvida muy a menudo además es que Saturno, por regente de Capricornio, puede tener que ver con el estudio muy profundo (de ahí que pueda hablar de cientificismo, de Astrología, de especialidad en lo clásico o en lo antiguo). Pero… Saturno, con esto de que mancha, ensucia, de que es de naturaleza pobre, y encima es la piedra, puede hacer referencia a  trabajos de construcción y albañilería. Por eso nuestro cerdito mayor, se monta su casa de ladrillo y actúa como padre de los otros dos hermanos: proporcionándoles casa, seguridad, una estructura básica (Capricornio, signo de tierra).

Por cierto, que ya puestos a completar este divertimento sobre los signos del zodiaco y su simbología… y ya que la Astrología trabaja también por ejes y por opuestos, te animo a echarle un vistazo al especial sobre Cáncer para que a los tres cerditos no les falte de comer… o la cigarra tenga una madre o una abuela a quien acudir y le ofrezca consuelo y un buen plato de cuchara y caliente).

¡Feliz temporada Capricornio!

***

Brujis, que te gusta lo que hago ¿y te apetece apoyarme? Pues si me compartes, si me das a leer a otra gente, si me opinas, si me distribuyes por aquí y por allá, ya me ayudas un rato.

Habrás notado que tengo cierta vocación escritora y otra manera de ayudarme y cooperar comprando mi primer libro de ficción, Un 24, de Ediciones Franz. Prometo dedicártelo cuando nos conozcamos en persona. También lo tienes en varias librerías en España y Berlín. Y ya viajaron ejemplares a Francia, Colombia ¡y Australia!

Más cosas. Otra forma de ayudar —o de ayudarte, es solicitándome una lectura de la carta astral (ya sea astropsicológica como predictiva, una revolución solar, y otro montón de técnicas que practico desde primarias, simbólicas, secundarias, profecciones, señores del tiempo… para que le demos bien al clavo a tu tema).

Y finalmente, si quieres aprender,  siempre puedes anotarte a alguno de mis cursos de Astrología de La Escuela Cósmica. 

Aquí te dejo la página de la Escuela Cósmica.

Además, estoy por varias redes pero es cierto que con mi Mercurio saturnizado (ay ese Saturno en Piscis) me puse en un modo detox —o digámoslo más conectado con el momento y lo mismo me ves un poco menos operativo por allá.

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Gracias miles, trillonescas,  y ahoi, ahoi,

Emilio

Image by Alana Jordan from Pixabay

 

2 Comentarios

  1. Soy Capricornio con mercurio también en capricornio y doy fe de que trabajo todos los turnos de navidad y de los festivos , trabajo en un hotel, xq me sale a cuenta todo lo q gano y luego me organizo las vacaciones en otras fechas. NO me importa trabajar esos días. Hasta los disfruto. Y sí, criada por mis abuelos y con un padre que se separó de mi madre cuando yo tenía 6 años. ¡MUCHAS GRACIAS, EMILIO!

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    • Me encanta. Sí, querida, varios Sol Capricornianos en la familia —una Luna también; un Venus, dos Mercurios. Sé de lo que me hablas. Y uno de los ejemplos— un triple capricornio muy criado por los abuelos ;-). Nos seguimos leyendo!

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