Soy Emilio, astrólogo profesional, y te ayudo a hacerle cosquillas al cosmos…

… para que el cosmos se ría contigo, te cuente sus secretos y te ayude a surfear las olas vitales

Acuario. Un cuento sobre el arquetipo.

Feb. 2025

Hace un montón de años —no sé, tipo trece o catorce ya puede— fui con un queridísimo amigo, Fran, y otros dos colegas al Mauerpark de domingo. No sé si has estado por ahí: es un mercado berlinés de pulgas enorme, muy turístico, muy genial para pasar el día si hace bueno… y con unas gradas o anfiteatro donde, si el tiempo lo permite, montan un super karaoke y todo el mundo es welcome de cantar en el escenario.

Por entonces yo no controlaba lo mismo de Astrología que ahora: sabía que mi amigo Fran era Sagitarioque la madre era Acuario—, que él tenía el Sol de ella en conjunción con su propio Venus y que en su Ascendente era Libra se apretaban Saturno exaltado pegadito a Júpiter y mucho más adelante Plutón. Sabía, y sé, que le encantan los sintetizadores, la ciencia ficción y las cosas bellas.

Total, que ese día Fran le echó ganas y se plantó ante las gradas y cantó el tema del musica Hair, Aquarius. Desde entonces la canción se ha quedado como coletilla o chiste interno de muchos de nuestros encuentros, guasas y aventuras.

Además, con el tiempo, ya he ido estudiando mucho mejor su carta. Fran tiene además de Venus, el Nodo Sur en Acuario (este ya en casa 5). Añádele una Luna en Géminis en aspecto a los planetas en 1 y ya te aparece el combo de fuego y aire que tanto los define.

Hoy me gusta fantasear que quizá ese día la Luna andaba por el signo: le animó a la visibilidad desde su casa 4 a reflejarse en 10: o espoleó la guasa dominguera de su casa 5, ya en aspectos con las tensiones desde sus 3 y 9 para así canturrear esta letra:

“Harmony and understanding, sympathy and trust abounding, no more falsehoods or derision, golden living dreams of vision, mystic crystal revelations and the mind’s true liberation, Aquarius!”

Y así que nada, va por Fran —Frannies— un poquito de este especial sobre Acuario y su simbología en los cuentos. Va por su Venus —ese Venus de gustos eléctricos, distintos, que se salen de lo habitual (no quiero hablar de los zaptatos que se compra o las esculturas y dispositivos electrónicos y esotéricos de su casa)— y va por su genial mamá; y por su nodo sur; y por todos esos Acuarios y Acuarios, sea lo que sea lo que tienes en este signo.

***

A ver.

Esto yo no tendría ni que decirlo Pero lo mismo te estás estrenando en mi página y en la Astrología que comparto. Así que va aquí otra vez:

Acuario no son los amigos. Acuario no es Urano. Acuario no es la casa 11. ¿Que me quieres creer? Bien. ¿Que te apetece seguir aprendiendo Astrología nutritiva, salsera y con fundamento? Pues sigue leyendo.

No voy a entrar en detalles porque tengo mucha info al respecto —o este especial sobre Acuario y sus predicciones de este 2025, para empezar— pero quédate con la copla de que Acuario es un signo de aire, fijo y con domicilio de Saturno y destierro del Sol. O lo que es lo mismo, hay mucho pensar, de lo lógico, lo crítico, lo científico; hay un toque impaciente y activo —es signo Yang, baby— y hay una cabezonería: una cabezonería intelectual. Un Yo sé: y sé que es así y de estas no me muevo. 

A esto le podemos añadir una naturaleza estudiosa, social o inventiva. Cierta frugalidad. Y una oposición a veces casi enfermiza o snob de cualquier gobierno, dirección, centralización.

Creo que esto ya te basta.

Teniendo en cuenta todo esto, a la hora de buscar cuentos, mitos, folclore relacionados con Acuario me ha pasado que me he topado con cuentos que:

— valoraban, enfatizaba o moralizaban sobre la amistad —Kimbo y Eshe;

— me hablaban de coperos mitológicos —el mito de Ganímides, del que Zeus se enamora y lo lleva al Olimpo a verter vino a los dioses y que podría servirnos;

— lo personificaban con dos cántaros en lugar de uno —es el caso del dios egipcio Hapi responsable de las crecidas del Nilo, un mito muy bello y una vez más esta conexión, y a veces confusión, pues Acuario no vierte agua sino ondas celestes, ondas de conocimiento, si quieres, ondas vitales a lo Dragon Ball;

— ponían en evidencia su carácter antimonárquico —bien una vez más por Hans Christian Andersen y El traje nuevo del emperador;

— o se perdían al unir a Acuario y al Arcano XVI del Tarot (La torre o Maison Dieu), o sea, otra vez la manida y torpe equivalencias de Acuario y Urano— por eso el cuento  de Rapunzel, encerrada en una torre y haciéndole la maña a la bruja con su larga cabellera para liberarse de su cautiverio y que muy poco me convence.

Como ves, hay mucho donde escoger: con peor o mejor tino. Y no voy a hacerme el moderno ni a pretender inventar la rueda; es cierto que también existe cierto acuerdo en conectar a Acuario con el mito de Prometo y, baby, me parece bastante acertado y es donde nos vamos a detener.

Acuario: el mito de Prometeo o el que piensa antes. 

A ver, en realidad todavía se discute si el nombre de Prometeo no puede tener su origen de una palabra sánscrita —pramantha— pero en cualquier caso, a través de Platón se pensaba que este era una fusión del prefijo pro- (antes) + manthano (inteligencia) + el sufijo agente -eus.

De ahí que se haya traducido a veces como el que previene, el que ve antes, el que se adelanta a lo que está por suceder.

Y a mí me parece muy acertado porque sí es cierto: primero, que Acuario es un signo muy inteligente (esto se le da el elemento aire, el domicilio de Saturno y también la fijeza). Y por otro lado, es un signo muy conectado con el progreso social —el futuro, lo que está por venir— y la ciencia.

La historia de Prometeo, como buen mito griego, es todo un dramón.

Prometeo era un Titán —o sea, tenías sus super powers, era bien cañero, aunque no tanto como los dioses, que siempre, o casi, siempre ganaban.

Existen varias versiones rondándole pero entre las más importantes destaca la que cuenta que fue él quién se encargó de modelar a los primeros hombres —a partir dea barro y agua, se supone— y así les otorgó la vida y además les regaló la capacidad de razonar.

No sólo eso, Prometeo se dio cuenta de que la humanidad, con tanto dios cabroncete por ahí suelto, la tenía cruda.

Así que se lanzó a esta tremenda pirueta, sacrificio, acto transcendental de entrar en el Olimpo, robarles a los dioses el fuego —representante del poder divino y del conocimiento— y se lo entregó a los hombres (y mujeres, obvio).

Con este regalo, la humanidad pudo desarrollar arte, tecnología, se montaron en la rueda del progreso y disfrutaron de una autonomía de los dioses —de una libertad— super chachi. ¡Bravo, Promi!

Y hasta aquí todo guays, pero claro —los dioses (casi) siempre (o siempre ^^)  ganan y Zeus, cabreadísimo ,lo hizo encadenar a una roca en las montañas del Cáucaso. Y parece ser que un águila gigante le devoraba el hígado cada día, este se le regeneraba durante la noche y el águila regresaba al día siguiente a seguir de picoteo. O sea: muy mal final, Promi. Prometeo no happy end.

Démosle otra vuelta más al mito de Prometeo y sus conexiones con Acuario 

Bueno, lo del nombre ya está claro: el que se adelanta a pensamiento y ejecuta. El que las ve venir (bueno, no las vio venir tanto con ese final… ¿o sí).

Es un mito de un Titán que además, de acuerdo con muchas genealogías, se reía todo el rato de Zeus y los dioses (desafío a la autoridad acuariana o caída del Sol) y era más listo que el hambre, astuto y algo truhán (en este caso, el arquetipo me parece más mercurial que acuariano, pero bueno).

A Prometo, además, se le atribuye la creación de la humanidad.

¿Qué podemos aquí tener en cuenta? Una, muy obvia, es que dentro de todo la cosmología del zodiaco ya te habrás dado cuenta de que la mayoría de los signos son animales, tenemos un objeto (Libra, La Balanza) y digamos que no demasiadas representaciones humanas. Estas son tres: Géminis, Virgo y Acuario.

Sobre esto se estudia bastante en Astrología Cabalística —y se tiene en cuenta en el llamado Zodíaco Constituyente de Kabaleb, por cierto te animo a leer ese artículo— y, de momento, lo que quiero que entiendas es que, dentro de la simbología astrológica, estas representaciones  zodiacales por supuesto nos están dando información sobre cada signo.

No es que si tienes el Ascendente Sagitario tengas que relinchar —aunque a veces, casi lo hagamos—; o que el Ascendente Aries o Capricornio tenga la cara alargada y casi los bultos de los cuernos —que también casi—… pero es que, así, con las mismas, sí es cierto que Acuario como tal —y de hecho Géminis; y mucho más Virgo— incluyen cierta humanidad en su apariencia.

Además, en el recorrido del zodiaco constituyente cabalístico, tanto el elemento aire como la tierra ocupan las últimas etapas de la evolución del individuo: un alejarnos de la divinidad (fuego) para acercarnos a la terrenalidad o mundo lunar, aquí, en carne y hueso, cuya última representación sería Virgo. Y antes de llegar a ese estadio, se pasa ,¿cómo no?, por Libra, Acuario y Géminis.

O sea, el mito confirma algo que super sabemos: que entre Acuario y lo humano / la humanidad existe un valioso y requete potente compromiso.

¿Y en qué va a consistir este compromiso? Pues será aquello que permita, fomente, amplíe la libertad, el progreso, capacidad de raciocinio, el pensamiento crítico, el cuestionamiento de normas y cánones.

O lo que es lo mismo, Prometeo se mete en un follón gordo robando el fuego divino y desafía al status quo, en este caso, nada más y nada menos, nos referimos a Zeus y su corte.—pero que en términos más actuales podría manifestarse de tantas formas distintas como quién se tira a la calle a manifestarse en desacuerdo, patenta un descubrimiento que descoloca a la iglesia, se inventa un nuevo lenguaje a lo James Joyce, abandona a su familia adinerada para vivir cual indigente, o se instala en Bangladesh para ayudar a en desastres climatológicos.

Y esto, una vez más, es muy Acuario. Es un “no voy a hacer esto que hace todo el mundo” o “el ¿quién es este tipo para decirme a mi lo que yo tengo que hacer siendo yo un individuo independiente y pensante” o el “La gente no se entera de nada y no me queda más otra que agarrar este sendero, tirar por aquí, a ver si despiertan” (y aquí va un secreto a voces; que incluso, Acuario, aunque no quiera demostrarle nada a nadie y vaya de que le da igual, luego se contradice porque acaba juzgando y criticando a medio mundo ;-).

¿Que Acuario está abocado al sacrificio y a que le coman el hígado eternamente como en la historia mitológica? Pues a ver, yo aquí sería más cuidadoso con las interpretaciones.

Para empezar, el águila no un animal acuariano —Lilly lo relacionaba con el Sol por su realeza; yo además lo conecto con Escorpio por ese pico narigudo y fálico— como tampoco lo es el hígado —regido por Júpiter, por los siglos de los siglos.

Así que todo ese dramón final de nuestro mito podemos ahorrárnoslo.

Pero…

Pero también es cierto que un poquito del destierro de Prometo sí que esconde su verdad.

O lo que es lo mismo: creo que, a veces, los planetas en Acuario (lo que te toque; sea el Sol, la Luna, el Ascendente…) sí tienen que afrontar cierta marginalidad o destierro o separación o aislamiento.

Insisto: Aquí nadie devora hígados (humanos, o eso espero), pero te animo a reflexionar sobre tu zona Acuario y sus planetas (o los de tus seres cercanos y queridos) y lo mismo encontrarás esta especie de mini sufrimiento (o bajonazo) que brota del ser diferentes, de esa mirada nueva, oblicua, cuestionadora y anti autoritaria.

Y esto siempre que los Acuario no se convierta en esos rebeldes tan pesados y cansinos. En plan: Acuario, baby, relax: no me comas la oreja que ya bastante tengo con lo mío.

Decía mi maestra —muy enamorada de este signo; ella era, de todo, menos parcial— que los Acuario que nacían en enero eran un poco más saturninos que los que nacían en febrero (como si estuviesen todavía más encorsetados en la rigidez heredada de Capricornio) y no sé hasta qué punto llevaba razón. Puede que ninguna: pero siempre es un gusto recordarla.

También decía que los Acuario son mucho más emocionales de lo que nos imaginamos —y en esto sí concuerdo y mucho con ella. Dentro de esa mirada nerviosa, a veces tímida, a veces fría, se esconde un montón de cortocircuitos hasta románticos.

Parte de la tarea o desafío o manifestación de los planetas en este signo en tu carta natal es cómo bajarle el plano mental y abstracto a la hora de las relaciones —el escudo del dogma o de la idea o el concepto en el que les encanta sumergirse y regodearse. El esfuerzo y el resultado es una maravilla, un caramelo: el milagro de conexiones profundas, universales, libres y respetuosas, todo a la vez.

***

Brujis, que te gusta lo que hago ¿y te apetece apoyarme? Pues si me compartes, si me das a leer a otra gente, si me opinas, si me distribuyes por aquí y por allá, ya me ayudas un rato.

Habrás notado que tengo cierta vocación escritora y otra manera de ayudarme y cooperar comprando mi primer libro de ficción, Un 24, de Ediciones Franz. Prometo dedicártelo cuando nos conozcamos en persona. También lo tienes en varias librerías en España y Berlín. Y ya viajaron ejemplares a Francia, Colombia ¡y Australia!

Más cosas. Otra forma de ayudar —o de ayudarte, es solicitándome una lectura de la carta astral (ya sea astropsicológica como predictiva, una revolución solar, y otro montón de técnicas que practico desde primarias, simbólicas, secundarias, profecciones, señores del tiempo… para que le demos bien al clavo a tu tema).

Y finalmente, si quieres aprender,  siempre puedes anotarte a alguno de mis cursos de Astrología de La Escuela Cósmica. 

Aquí te dejo la página de la Escuela Cósmica.

Además, estoy por varias redes pero es cierto que con mi Mercurio saturnizado (ay ese Saturno en Piscis) me puse en un modo detox —o digámoslo más conectado con el momento y lo mismo me ves un poco menos operativo por allá.

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Gracias miles, trillonescas,  y ahoi, ahoi,

Emilio

PD. Esto es más a título de crédito. Quedé con Frannies hace dos noches (ya le había anunciado que me estaba sirviendo como excusa o intro para este especial sobre Acuario y su simbología en los mitos y cuentos). Pues al rato de saludarnos y con la primera cerveza, me dice que está estrenando un nuevo perfume y me acerca el cuello para olerlo.

— Espera, que te muestro cómo se llama —y desliza el dedo por la pantalla del móvil hasta encontrarlo.

¿Y cuál era el nombre el perfume? Ganímides.

Image by Kamona Hira from Pixabay

2 Comentarios

  1. Me encantas, me encanta tu saber🙏
    Vivo en Alemania, en Heidelberg
    Buscare tu libro🫶

    Reply
    • Ojalá me puedas leer hasta allí, Margarita. Gracias.

      Reply

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