Sé que voy con retraso —ya pasó la Luna Nueva pisciana (aunque no los planetas retros en Piscis). Pero te aseguro que la excusa es buena y es que estuve un par de semanas en España, impartí un taller de Tarot en Madrid estupendísimo y luego me di un paseo por mi Málaga querida.
Con respecto al taller tarotista —que quedó muy genial y por aquí hay unas fotos— viajé con algunos de mis mazos pero no con todos, obviamente; y luego, durante el encuentro, listé algunos de mis otros mazos favoritos.
Hoy vuelvo a uno de ellos y concretamente a uno que adoro y que se llama Tarot de Lo Divino. Este un Tarot que se inspira en cuentos, mitos, leyendas, el folclore; y que viene, por tanto, como guante de seda para estos especiales. Y lo rescato hoy con más motivo porque para la carta de El Loco (el arcano 0) tiene a una Sirena y conecta a este arcano con el cuento de Hans Christian Andersen, a quien ya hemos mencionado otras veces, y con su cuento La Sirenita.
Yo no voy a contarte este cuento ahora —que podría hacerlo ojo, pero vamos a tratar otro mito en un rato— pero sí quiero animarte a observar este Arcano Mayor en concreto y a tratar un par de cosas sobre el Tarot que es, sin duda, un arte super, super, super pisciano (también aplicable a los otros signos de agua; y a veces a los de fuego).
Mira qué preciosa, como todas las del mazo.
Dice el libro de instrucciones que lo acompaña:
El Loco (o La sirenita, cuento danés). El loco descansa en el pináculo de la decisión. Ella (en este caso, la sirenita) se encuentra a punto de zambullirse en su subconsciente y en el mundo físico. Desea transformarse de animal en ser humano. Es despreocupada y está emocionada por su nueva vida, independientemente de las advertencias.
Y añade como significados. Inicios, posibilidades, impulsividad, inocencia, el espíritu libre.
Bien. Te cuento todo esto porque es uno de los temas que se trabajan en mis talleres y te va a servir para tus lecturas. Y es que, cuando leemos el Tarot, existen unos significados generales que valen aquí y en Pekín —algo así como los significados celestes en Astrología— y luego unos significados concretos que impone el propio mazo —en Astrología podríamos pensar en los significados terrestres, es decir, cómo están los planetas en la carta natal.
¿Y por qué te cuento esto?
Porque para empezar, El loco acostumbra a ser una figura caótica, que representa libertad, viaje, energía, búsqueda, locura, vagabundeo, nomadismo, visión, mochilerismo, chute energético, gran origen sin forma. Y a menudo se le ha asociado con Acuario (o con Urano: ¡ay, esta manía de meter planetas modernos en el saco!). Lo cual está muy bien.
Pero lo cierto es que, como tanto repito, no sólo Acuario es signo de lo marginal. Piscis también nos habla de vagabundeo, de lo paria, lo periférico, el desorden —Acuario es la no centralización; otro tipo de anarquía— y de la inclusión de aquello que no es normalmente aceptado. Y, en este caso, Acuario extiende su conocimiento a las plantas, los animales, el globo terráqueo e incluso la galaxia si quieres (por sus estudios científicos). Pero es que Piscis se expande y cubre no sólo este Cosmos en el que vivimos, sino sus Cosmos paralelos en lugar y tiempo y hasta el infinito y más allá.
O sea: Acuario y Piscis tienen temas en común. El Loco puede ser Acuario. Pero puede ser Piscis y mucho.
Y como cada mazo impone sus normas: aquí, en este Tarot de lo Divino, El Loco es, sobre todo y ante todo, muy pececito. O pececita: a fin de cuentas, Piscis es signo ying. A lo mejor, para rematar la faena, nos hubiera faltado otra figura en la ilustración: Piscis no sólo es signo ying, es además signo doble.
Pero una vez más, Astrología y Tarot son artes diferentes que de vez en cuando —o muy, muy, de vez en cuando— se abrazan y se tienden lazos y manos amigas.
Y ya con toda esta intro y con esta idea clara, de que Piscis es signo ying (o femenino: es decir, combina los cualidades de humedad y frío) y de que es signo doble (o sea, multiplica, duda, busca la forma de unir extremos, se camufla o transforma… como La Sirenita) vamos a hablar de un mito que le queda estupendo.
O no,¡ espera! quiero además añadirte otra cosa que me gusta siempre que estudiamos cualquier signo del zodiaco. ¡Las regencias!
Todo el mundo sabe que el regente de Piscis es Júpiter —no me toques las narices ni me hables de Neptuno; o, ya el colmo, de que Neptuno se exalta en Cáncer como oí varias veces en un congreso astrológico—: o sea, Júpiter es el regente principal domicilio de Piscis.
Bien.
Pero es que además, Venus es la exaltación de Piscis.
Y me encantaría, porfa, que te quedaras con esta exaltación maravillosa: porque le añade curvas, femineidad, pereza, indolencia, azúcar, enamoramiento, gusto por los venenos y las drogas. Y además nos conecta con el cuento de hoy.
Con el cuento… o con el mito. Y quiero hablarte de un mito, que es el de Afrodita (Venus) y Eros (super venusino también) y su huida de Tifón.
El mito de Afrodita (Venus) y Eros y su conexión con el signo Piscis.
Para empezar, vamos a tener en cuenta que esta historia se sitúa en un momento donde medio panteón del Olimpo estaba acojonado. ¿Por quién? Pues por Tifón (en algunos textos aparece como Tifeo).
¿Que quién era Tifón? Pues una criatura muy chunga, un monstruo muy monstruo que era hijo de Gea (la tierra; bueno, ni tan mal) y Tártaro (las profundidades del infamundo; este ya es mucho peor).
Por lo visto tenía cientos de cabezas de serpiente (o de dragón) que arrojaban fuego por los ojos y la boca; y tal altura que podía tocar las estrellas. Muy loco, ¿no? Además, tenía tanta fuerza que era capaz de provocar tormentas devastadoras (tifones, yeah; huracanes), levantar montañas y destruir en su sed de venganza todo lo que se le ponía por delante con tal de derrocar a los dioses olímpicos.
Hay muchas representaciones de Tifón —pero déjame que te enlace una de mis favoritas, de un friso de Klimt. El friso de Beethoven. Klimt, que no sabemos si tenía la Luna en Acuario o en Piscis (habría que hacer un estudio profundo de su carta natal para apurarle la hora) lo dibuja en este friso como una especie de orangután o monstruo simiesco.
Bueno, en cualquier caso: Tifón anda de mala hostia y todos los dioses cagados de miedo.
¿Y qué hace la mayoría para escaparse del bicho? Trans-for-mar-se.
Y aquí aparecen Afrodita (Venus) y Eros (el Cupido romano), que de acuerdo con la mitología son madre e hijo. La cuestión es que la mamá, viendo la que se les venía encima, agarró a su hijo y se lanzaron al río (o al mar o al océano). Y aquí sucede algo muy bonito —y es que para asegurarse de no perderse en las turbulentas aguas y en la confusión de la huida, se ataron el uno al otro por los tobillos con una cuerda o un cordón.
Una vez asegurados —y en este medio, el agua, símbolo de emociones, fluidez, adaptación— Afrodita y Eros se convirtieron en peces, y así, divinos, acuáticos, ágiles y escurridizos escaparon del monstruoso Tifón.
Y así, en algún momento, los dioses para premiarlos por su transformación los inmortalizarían en la constelación de Piscis, bla, bla, bla: dos peces nadando en direcciones opuestas pero unidos por una cuerda cósmica (reconozco que esta última parte me parece super linda). Fin.
***
¿Comentarios? ¿Conclusiones? La primera es que los mitos son eso. Los mitos.
A veces nos van a servir más (en Acuario con Prometeo nos echaron una muy buena mano) y, a veces, menos. Pero eso ya lo he dejado claro en los otros especiales sobre los signos del zodiaco, sus arquetipos y conexiones con cuentos, leyendas y demás.
Concretamente, en esta historia de Afrodita y Eros, SÍ nos encontramos con elementos muy piscianos:
— la presencia de Venus —planeta de exaltación y protagonista femenina de la historia; además, significadora de la madre en cartas natales diurnas,
— la huida por el agua —el elemento pisciano clave, conectado con las emociones, el fluir, el escurrirse, el escabullirse, el esconderse, el ocultarse, lo terapéutico, lo amoroso, lo creativo, la imaginación, lo que está más allá, lo que ahoga,
— la mimetización o transformación (y en peces) —Piscis es el rey del camaleonismo o del escapismo—, la dualidad —Madre e hijo; o incluso las dos caras del amor: Venus y Eros,
— y el lazo que los ata —esa cuerda tan puñetera que representa las direcciones opuestas y los dilemas transcendentales o requetebajunos en los que Piscis se enreda las 40 horas del día.
O sea: el mito nos ilustra bastante bien.
Pero no lo es todo, claro (y por eso siempre está guays tener en cuenta también sus limitaciones).
¿Más cosas?
Pues que El Loco —y El Loco del Tarot de lo Divno todavía más— también tiene mucho que contarnos sobre Piscis por este desorden iniciático y universo de las posibilidades que representa. De hecho, desde un punto de vista numérico, el 0 es mucho mas Piscis que Acuario (y es que Piscis, en su duda y afán inclusivo, traspasa barreras). Acuario también lo hace: pero luego construye otras (las de su intelecto o las de Saturno, si quieres; recordemos que es es un signo de naturaleza fija).
Finalmente, y como repito mucho en los talleres: Piscis, como signo del zodiaco, es un coñazo.
Es un coñazo porque el mundo no está preparado para él. O él no está preparado para el mundo. Y sí, vale, es un amor universal y misericordioso acojonante pero si se levanta con las aletas retorcidas, a ver cómo te las apañas con su maremoto. Que, a todo esto, a veces se constela violentísimo, torpe, sin intenciones de ahogarse/te. Pero lo hace.
Así que quizá el último consejo, además de repasar todo lo que te he contado arriba (por cierto, muy completable con este especial y con estas predicciones) es que le des cariñito y le tengas paciencia a tu casa Piscis, a tus planetas Piscis y a tu gente cercana con mucho stellium por ahí o el Sol, la Luna o en el Ascendente piscianizados.
Es más, te animo —ahora que los planetas en Piscis despertaron, y que todo esto viene después de un marzo con eclipses en el eje Virgo/Piscis, que los estudies una vez más en tu carta natal. Durante esta semana ya está todo el cielo directo: y Mercurio en Piscis en seguida cambiará a Aries (y Venus en Piscis todavía tiene que juntarse a Saturno y al Nodo Norte y se queda por ahí hasta el 30 de abril).
No sólo eso, tu casa Piscis va a reformularse y relajarse un montón este 2025 porque Saturno en Piscis se larga un rato: desde el 26 de mayo al 1 de septiembre empezará a apretarle los tuercas a Aries (así que el respiro transcendental, filosófico, emocional, piadoso, yóguico y creativo se notará). Yo he visto a muchos cariños piscianos pasar por procesos de estudios, de duelo, de Cábala, de ponerse a dieta, de hacer detox de redes, de separarse de amigos, de cortar lazos que ya no les aportan, de aprobar oposiciones… ¿Y tú? ¿Lo has visto también en tu carta o en gente querida?
Como siempre, cualquier duda, abajo me tienes. Y como siempre, en mis consultas miramos ya con lupa tu carta natal —y ya te termino de quitar los nudos mentales, emocionales, espirituales y cósmicos que estén dando la lata. Reservas aquí.
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Oye, que te gusta lo que hago ¿y te apetece apoyarme? Pues si me compartes, si me das a leer a otra gente, si me opinas, si me distribuyes por aquí y por allá, ya me ayudas un rato.
Habrás notado que tengo cierta vocación escritora y otra manera de ayudarme y cooperar comprando mi primer libro de ficción, Un 24, de Ediciones Franz. Prometo dedicártelo cuando nos conozcamos en persona. También lo tienes en varias librerías en España y Berlín. Y ya viajaron ejemplares a Francia, Colombia ¡y Australia!
El próximo martes 6 de mayo —a las 19 horas— estaré presentándolo en la Librería Luces de Málaga. Me da mucha alegría este evento en mi ciudad natal —y tengo el gusto de que me va a acompañar una amiga del alma, una Sirena, una maga. O sea: mi querida Clara del Río, que es poeta, chamana, mi primera puerta a la India y pieza clave en mis primeros pinitos escritores. Pásate, que ya verás qué bien.
Más cosas. Otra forma de ayudar — y de ayudarte, obvio, es solicitándome una lectura de la carta astral (ya sea astropsicológica como predictiva, una revolución solar, y otro montón de técnicas que practico desde primarias, simbólicas, secundarias, profecciones, señores del tiempo… para que le demos bien al clavo a tu tema). O una lectura de Tarot.
Y finalmente, si quieres aprender, siempre puedes anotarte a alguno de mis cursos de Astrología de La Escuela Cósmica.
Aquí te dejo la página de la Escuela Cósmica.
Además, estoy por varias redes pero es cierto que con mi Mercurio saturnizado (ay ese Saturno en Piscis) me puse en un modo detox —o digámoslo más conectado con el momento y lo mismo me ves un poco menos operativo por allá.
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Gracias miles, trillonescas, y ahoi, ahoi,
Emilio






Crack. Aquí una acuariana (ya te sabes mi carta) intentando conectar con el elemento agua y mi único planeta Venus exaltado en casa 2. Beso, Lore.
Hola Emilio.. todas mis casas son mitad y mitad, ya que mi ascendente Aries empieza a los 12°, así que Piscis es 11/12. Ya tengo un par de años dejando gente en el camino, incluso a mi mamá y hermanas. O sea, a éstas últimas las trato si es necesario, pero no más.
Las casas 12 y 4 son como invisibles para mí, no encuentro cómo representarlas en la vida diaria. A veces Cáncer es fácil cuando la luna pasa por ahí o por Capri, pero muy justamente.
Me gustó eso de que los mazos comparten significados, así creo también. Tengo 4 y me encantó este que compartiste.
Muchas gracias por toda la información 🥰
Norma, seguro que ya sabes, con todo lo bien que te mueves en la Astrología, que rara vez tenemos casas completas por un sólo signo. Sino que más bien, las cúspides caen donde les da la gana: y por eso tú tienes parte de Piscis entre la 11 y la 12. Lo que cae en la 11 rebota en la 5: o sea, que no sólo puede haber sentido el paseo de Saturno con amistades, sino con los hijos y sus parejas. En la 12 ya sabes que propicia temas de retiro, ayunos, enfermedad, cuidados, estudios el sueño. La casa 4 es angular o sea que más te vale entenderla y congeniarte con ella porque sí o sí manifiesta eventos xxx
Gracias Emi!
Mis hijos no tienen pareja. Lo que sí, quizá fue de ayuda Saturno con mi segundo hijo, que al fin tiene diagnóstico y tratamiento adecuados, y está bien. A él le tocó su primer retorno de Saturno, lo tiene en Piscis 5.
Lore, ¿cuando nos vemos otra vez? Tú ya sabes que soy fan de tu Venus —y más te vale darle una vuelta a su cuadratura con tu Luna (aunque esa también te la sabes). Bss, E.