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Tauro. Un cuento sobre el arquetipo.

Jul. 2025

Te lo puedes creer o no pero le doy un montón de vueltas a esto de encontrar el cuento, el mito, la leyenda que más me inspire a la hora de profundizar en un signo del zodiaco.

Con Tauro creo que es con el que más me he demorado.

Una especie de rumiar: de dejar que las cosas maduren por su propio peso, de no imponer mis ritmos sino adaptarme a algo mayor y sabio, de permitir que la respuesta (en este caso, la historia) se me revelase, saliera a mi encuentro; y por supuesto de manera natural, como una flor que se abre, sin que yo me moviese del escritorio.

Muy Tauro, vamos. Toritísimo todo.

Bueno, pues estamos de celebración porque ¡por fin apareció la historia! O sea, que ya tenemos especial, aquí, redoble de tambores, en la Mochila Astrológica.

Te confieso de que suena más mágico de lo que fue.

Piensa que atravesé varias encrucijadas: O a ver, dime tú cómo añadirle originalidad al ya conocido mito de Europa (Zeus disfrazado de toro para foll*arse a la princesa fenicia), a cuentos à la Grimm como El pescador y su esposa (que moraliza entre el dilema de un estilo de vida sencillo —muy Tauro— y las ganas de acumular y poseer —también requetetaurísimo) o esa delicia con toque francés, La Bella y la Bestia (combo ideal para el eje Tauro / Escorpio; recuerda que a Tauro lo rige Venus; y cuyo origen podría remontarse a una historia de Apuleyo titulada Cupido y Psique —una vez más, Tauro y su regente amoroso).

Y encima, en medio de todo esto, en medio de los dilemas, de estas siestas de verano, de estas vacaciones playeras que me regalé, de las tormentas en Berlín, hace poco, una tarde de junio, me acerqué a a la biblioteca del barrio y esta vez saqué (cosas de sueños, de destinos posibles) una guía pesadísima, tipo 1500 páginas, sobre la India.

Y aquí es donde la cosa empieza a cobrar forma.

Fíjate: hojeando la guía empiezo a ver fotos y más fotos, y de pronto unos relieves muy esculturales super sexys, y de pronto una vaca y luego otra vaca, y otra vaca más. Y así, de vaca en vaca, de mito en mito, fue que me dije: Por aquí está la historia que buscas.

La de Tauro. Un mito hindú. Eso es lo que te traigo.

Pero antes vamos a repasar un poco a este signo, ¿vale? A este signo que es femenino, fijo y de tierra. 

Femenino y de tierra, por su combinación del frío y sequedad lo que lo vuelve más autosuficiente, un poquito Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como). Menos movible —bueno, de hecho, muy poco movible pero esto es también por su fijeza. Con su toque de reflexión, de paciencia, de testarudez por el otro lado, de largo alcance. Habrá un componente de prudencia, de realismo, de manejo de los tiempos —de nuevo el elemento tierra— de materialismo y de concreción (¡ay, cuánto por aprender para mis planetas en fuego!

Claro, aparte Tauro es un signo fijo: cabezón de coj*ones, estable, no me muevas de mi sitio, despacio y buena letra. 

Y como siempre —ya que los planetas vienen antes que los signos— tendríamos que tener en cuenta, como mínimo, su domicilio: que es Venus. Y aquí es cuando Tauro, a diferencia de sus compis Virgo y Capricornio, se pone disfrutón, risueño, sexy, magnético, artista, bello y comodón. 

Con esto ya más o menos tienes una pequeña idea del signo. Podríamos hablar de su exaltación en la Luna o de su destierro en Marte: de sus analogías con el cuerpo, lugares, metales, profesiones...  (pero para eso tienes otros especiales en la página).

Y ahora vamos con la leyenda. ¡Y que viva la India!

La Leyenda de Privití

(o de Prituí o Pṛthvī o पृथिवी)

A ver, vamos por partes. En realidad la leyenda se titula algo así como Prithu y Privití. Y es que Prithu sería el Dios y Privití la Diosa —la que rebosa Tauro por todos los costados y que, por cierto, te las puedes encontrar con varios nombres parecidos y derivados del sánscrito (पृथिवी), caso lo controles. Yo me voy a centrar mucho más en ella que en él por cuestiones astrológicas obvias para este especial.

Entonces...

Imagínate a Prithu, cuya historia ya de por sí tiene tela. Su padre era el Rey Vena, un gobernante super malo a quien se le fue la pinza a lo dictador, prohibió los rituales védicos y exigió ser adorado como la única deidad del planeta. Claro, gobernó tan mal, pero tan, tan, tan mal, que eso condujo a una super hambruna y un inabarcable sufrimiento. Y aquí, tachán, los sabios —los viejitos barbudos— en un intento por poner fin a esa situación nefasta, acaban matando al Rey Vena.

El problema aquí era que Vena no tenía heredero.

¿Qué hacen entonces los viejitos? Se ponen a frotar el cadáver y de su brazo derecho surge Prithu, ser justo y virtuoso y encarnación parcial de Vishnu (estos indios, como una cabra, ya ves).

Total. Tenemos a Prithu, salido del brazo derecho de su padre, y accede al trono. Pero se encuentra a la Tierra desolada y estéril. Y a la pobrecita gente pasándola muy put*as. Y aquí hay algo muy bonito —para mi gusto— en el mito y es que Prithu se da cuenta de que la Tierra, no es que ande estéril, es que ha ocultado todas sus riquezas —granos, flores, hierbas, minerales— debido a la impiedad de su padre.

Prithu entonces se arma de flechas y un arco y se pone a perseguir a la Tierra. Y nuestra Tierra hermosa para escapar, adopta la forma de vaca —¿ves? ya hemos llegado a Tauro— y se transforma en Privití. Por lo visto Prithu tuvo que perseguir a Privití de manera incansable hasta que la acorrala y Privití (la Tierra-Vaca) le suplicó que la perdonase. Y le argumenta lo siguiente:

— Si me matas, toda la vida en el universo perecerá.

Prithu, que no es tonto —se supone que es un avatar de Vishnu— le promete a Privití protección. Y Privití decide liberar sus recursos, su abundancia, bajo una condición también preciosísima y esta es que que Prithu la ordeña correctamente. Y le pide, que para ello, cree a una cría y así ella podrá liberar su leche.

Prithu entonces usa a Swayambhuva Manu (el primer hombre de la cosmogonía hindú), ordeña a Privití y recibe en las palmas de sus manos todos los granos, vegetales y riquezas que sostienen y nutren la humanidad.Yeah.

***

A ver. Evidentemente se trata de una leyenda con su punto medio pedagógico que podría simbolizar la transición de una sociedad de cazadores-recolectores a una sociedad agrícola y civilizada. Está bien. Te lo compro.

Pero vamos, a mí me encanta. Y te animo a contemplar conmigo las posibles asociaciones con Tauro:

— Para empezar, la leyenda de Privití tiene como personaje a la Tierra. Y Tauro es el signo de la Tierra por excelencia —quizá Virgo nos hablaría de terrenos movibles, y variables; y Capricornio de terrenos más agrestes, en la altura, menos fértiles.

— Encima, en esta leyenda, la Tierra se transforma en Vaca, y donde hay vaca, siempre hay Tauro (o sea, blanco en botella).

— Privití sacia, colma, nutre, provee de la riqueza de los recursos naturales (¿Hola, Tauro?).

— E incluso el ordeño para mí tiene varias connotaciones taurinas. Por un lado, podría representa el trabajo, la perseverancia y el esfuerzo para organizar estas riquezas de manera sostenible (Tauro puede ser de pegarse la tarde en el sofá; pero cuando trabaja, lo hace como un toro... o una vaca). Y además, el ordeñar —y toda esta idea de alimentar— nos conecta no sólo con Tauro sino con su exaltación, la Luna —la leche, los pechos, el dar de mamar—, esto es, lo femenino, lo amoroso, lo maternal.

Evidentemente el mito puede resultar incompleto, no abordarnos todas las facetas taurinas, esto y lo otro. Pero recuerda que parte del objetivo de esta serie de especiales sobre los cuentos de hada y mitos y los signos del zodiaco es aproximarnos a ellos con combinaciones más originales y juguetonas que las típicas que te cuentan todos los manuales.

De hecho, quisiera acabar con un par de acepciones que me surgieron por internet al buscar más información sobre Privití (o de Prithuí, Prituí, पृथ्वी...). Me encontré con una lista tremenda, los Epítetos de Privití. Te lo dejo como pasatiempo para que lo completes tu sol@, pero aver cuáles te conectan con Tauro:

  • Bhumi (‘suelo’)
  • Dhatri (‘madre nutriente’)
  • Dharitri (‘nutriente’)
  • Medini (‘nutricia’)
  • Prisni (‘madres de las plantas’)
  • Vanaspatinam Gribhir Osadhinam (‘útero del bosque, árboles y hierbas’)
  • Viswadhaia (‘nutriente de todo el mundo’)
  • Viswa garbha (‘útero del mundo’)
  • Viswa amshu (‘productora de todo’)
  • Vivaswám (‘fuente de todo’)
  • Yanitra (‘lugar de nacimiento’).

Y sigo:

  • Dhra (‘sostenedora’)
  • Dridha (‘fija’)
  • Ksama (‘paciente’)
  • Sthavara (‘estable’)
  • Visdava (‘omnipenetrante’)
  • Viswa Dharini (‘apoyo de todos’)
  • Viswambara (‘apoyo de todos’)

***

Total. Que espero que este artículo te haya gustado ¡y que me quiero ir a la India!

Antes de despedirme, me apetece nombrarte otro cuento extra (un BONUS DE CUENTO TAURINO) que estuve muy a punto de analizar para hablarte a fondo para Tauro y que también creo que trabaja con algunos puntos clave de este arquetipo.

Me refiero al cuento para niños El toro Ferdinando, de Munro Leaf. Muy coqueto. Un clásico norteamericano (pero lo mismo sí lo has visto en dibujos o en alguna librería). Es la historia, ni más ni menos, de un torito al que que no le gustan las corridas, y lo que prefiero son ¡LAS FLORES!  

¡Muuuuuuuuuuuuuuuu!

***

Bueno, bueno: ¡Sólo falta Géminis para acabar esta serie! ¿Cómo lo ves?!?!?! Qué felicidad, ¿verdad?

Si te gusta lo que hago y te apetece apoyarme... si me compartes, si me das a leer a otra gente, si me opinas, si me distribuyes por aquí y por allá, ya me ayudas un rato.

Como siempre, ya sabes que tienes más especiales de cuentos de hadas, mitos, leyendas de los otros signos del zodiaco. Si quieres repasar los otros —leérselos a tus niños; a tus alumnos; a tus papis; o simplemente divertirte y aprender— aquí encuentras los otros enlaces: Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis y Aries

Habrás notado que tengo cierta vocación escritora y otra manera de ayudarme y cooperar comprando mi primer libro de ficción, Un 24, de Ediciones Franz. Prometo dedicártelo cuando nos conozcamos en persona. También lo tienes en varias librerías en España y Berlín. Y ya viajaron ejemplares a Francia, Colombia ¡y Australia!

Más cosas. Otra forma de ayudar — y de ayudarte, obvio, es solicitándome una lectura de la carta astral (ya sea astropsicológica como predictiva, una revolución solar, y otro montón de técnicas que practico desde primarias, simbólicas, secundarias, profecciones, señores del tiempo... para que le demos bien al clavo a tu tema). O una lectura de Tarot. 

Y finalmente, si quieres aprender,  siempre puedes anotarte a alguno de mis cursos de Astrología de La Escuela Cósmica. 

Aquí te dejo la página de la Escuela Cósmica.

Además, estoy por varias redes pero es cierto que con mi Mercurio saturnizado (ay ese Saturno en Piscis a punto de ingresar en Aries) me puse en un modo detox —o digámoslo más conectado con el momento y lo mismo me ves un poco menos operativo por allá.

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Gracias miles, trillonescas,  y ahoi, ahoi,

Emilio

By Attributed to: Manaku, Indian, - [1], Public Domain, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=4491704

 

 

2 Comentarios

  1. Oye tú y tu cara bonita. Muy bonito te salió este artículo o será que yo soy una apasionada de la India, un país que te recomiendo encarecidamente que visites: veo que te va a resonar y lo mismo te pierdes unos meses y no quieres regresar. Aquí una luna en tauro, por cierto 😛

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    • A la India que me voy este invierno, querida Magda. Viva tu Luna hermosa y gracias por pasarte por aquí.

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